La trata de personas: un delito oculto muy cerca de casa

Siluetas de personas en una orilla al atardecer, con una furgoneta y una barca cerca

Mihaela Bidea informa desde la jornada de Teulada-Moraira contra la explotación sexual y la trata de mujeres y menores: lo que dijeron la policía, los servicios públicos y las organizaciones de apoyo, por qué importa en la Marina Alta y adónde acudir en busca de ayuda.

El 23 de septiembre se conmemora el Día Internacional contra la Explotación Sexual y la Trata de Mujeres y Menores. Teulada-Moraira convirtió esa efeméride mundial en práctica local. El viernes, personal de trabajo social, personal sanitario, profesionales del derecho y agentes de policía llenaron el salón de actos del ayuntamiento en una jornada dedicada a plantar cara a un delito que sobrevive, sobre todo, porque no se ve.

Las Naciones Unidas llevan tiempo estimando que unos 2,5 millones de personas son víctimas de trata y esclavitud cada año, vendidas para el trabajo forzoso y la explotación sexual en todos los continentes. Save the Children cifra en 1,2 millones los menores, bebés incluidos, que son víctimas de trata cada año. España es sobre todo un país de destino de la trata de mujeres y niñas, y también una ruta de tránsito hacia otros Estados de la Unión Europea, un dato que convierte una estadística global en una responsabilidad local.

La jornada se estructuró en tres sesiones, cada una organizada por disciplina profesional.

  • Detección, protección y recursos especializados: perspectivas policial, judicial y forense sobre el terreno. Se ofreció un perfil de la víctima “típica” de trata (dificultades económicas, capas sociales bajas, formación limitada, entre 13 y 30 años, carga o disfunción familiar, abusos previos), una caracterización que en el turno de preguntas se cuestionó de inmediato por demasiado estrecha y que este artículo no da por hecho. Importó más el consenso del panel sobre la prevención: fortalecer las estructuras policiales, crear unidades especializadas, profundizar en la cooperación con organismos nacionales e internacionales, intensificar el trabajo con las ONG y reforzar la vigilancia. Una frase del debate resumió la filosofía de fondo: “Sensibilizar no es solo informar, es desmontar la normalización que alimenta la demanda. Cuando la conciencia despierta, el mercado de la explotación pierde el suelo que pisa”. El panel advirtió además que los propios procedimientos institucionales pueden revictimizar. El desgaste emocional de moverse por sistemas poco empáticos, de repetir la propia historia ante personal funcionario indiferente, de encontrar sospecha en lugar de cuidado, es en sí mismo un motivo documentado por el que las víctimas deciden no denunciar. El remedio que se planteó: escuchar sin juzgar, aplicar protocolos estandarizados, formar de manera continuada y coordinar los distintos servicios.

  • Recursos públicos y buenas prácticas municipales: la respuesta institucional. Esta sesión desplazó el foco del delito a la gobernanza, de lo que les ocurre a las víctimas a lo que las instituciones están obligadas, por su propia estructura, a hacer al respecto. Las personas ponentes expusieron las competencias de los organismos pertinentes de la Generalitat Valenciana y el papel concreto de las administraciones locales en la prevención de la trata y la prostitución, y se formuló una posición sin ambigüedades: la prostitución se considera aquí una manifestación de la violencia de género. La prevención tiene que empezar en la educación temprana, integrada en la manera en que la infancia aprende a entender las relaciones, el consentimiento y el poder mucho antes de tener edad para toparse directamente con la explotación. El ejemplo más claro de esta filosofía puesta en práctica vino de Calp. En 2023, el ayuntamiento aprobó una ordenanza municipal para erradicar la prostitución y la trata con fines de explotación sexual, adoptada como consecuencia directa de su adhesión a la red de municipios libres de trata y prostitución. Se plantea como un compromiso continuo que depende de una coordinación constante entre sectores (servicios sociales, sanidad, educación, el Programa Alba y organizaciones sociales) y que solo se sostiene mediante la comunicación y la transparencia.

  • Atención integral e intervención directa con mujeres. Red Alicante Trata 0, Programa Alba de Alicante y asociación Amar Dragoste. El último panel llevó el debate a quienes trabajan directamente con supervivientes y a lo que significa “atención integral” cuando se toma al pie de la letra. Alicante Trata 0 es la red provincial de organizaciones contra la trata de personas. Activa desde 2015, describe su visión como la de convertirse en un punto de referencia estable en el conocimiento de la trata, en la coordinación y el diálogo entre organizaciones y en la sensibilización pública. Desde entonces ha trabajado para visibilizar la realidad de la trata en distintos ámbitos de la vida pública. El Programa Alba, que se presta dentro del modelo de acción concertada de servicios sociales de la Comunitat Valenciana, ofrece apoyo psicológico, social, formativo y laboral, y jurídico a las mujeres víctimas de explotación sexual en la prostitución y la trata, así como a las personas menores a su cargo que las acompañan. La asociación Amar Dragoste protege y apoya desde 2010 a mujeres en situación de trata o prostitución. Su representante reiteró que España es el primer destino de Europa y ocupa el tercer puesto mundial en demanda de prostitución. Las tres tienen en común que se niegan a tratar el apoyo como un único servicio: la atención psicológica, social, laboral y jurídica se ofrece de forma conjunta, sostenida por una red que coordina a las organizaciones que la prestan.

Dos ideas recorrieron los tres paneles. La primera es que la explotación de mujeres y niñas se sostiene sobre la demanda, y la demanda sobre una cultura que ha aprendido a no verla: por eso prevenir significa llegar pronto a las personas, cuando la infancia aprende sobre las relaciones y el poder, y llamar a la prostitución por lo que es, una manifestación de la violencia de género. La segunda es que ninguna institución por sí sola puede responder a un delito que atraviesa todas las fronteras institucionales. La policía, la sanidad, los servicios sociales, la educación y las organizaciones especializadas tienen cada una un fragmento de la respuesta, y lo que protege a las víctimas es la coordinación entre ellas.

Para una asociación de mujeres, este tema es central: en su inmensa mayoría, las víctimas son mujeres y niñas, y el comercio que las explota sobrevive gracias a una demanda que la indiferencia cultural mantiene viva. Hacerle frente supone frenar la normalización del cuerpo de las mujeres como mercancía, algo contra lo que trabaja cada día toda organización por la igualdad.

Deja de verlo como un problema lejano. Las noticias de la prensa provincial sitúan en la Marina Alta a víctimas explotadas en casas convertidas en burdeles, y fue precisamente esta comarca la que la jornada se propuso abordar. La detección empieza por las personas que se dan cuenta: el vecindario, el entorno laboral y los grupos de mujeres en los que otras mujeres confían. Los paneles dejaron claro que es menos probable que las víctimas denuncien, y que el desgaste emocional que supone hacerlo, y lo que viene después, forma parte del motivo. Ahí es donde una asociación como la nuestra puede aportar algo que las instituciones por sí solas no pueden: un lugar donde escuchar sin juzgar y una manera de decir en voz alta lo que la comunidad preferiría no ver.

Adónde acudir

Teléfonos comprobados el 14 de octubre de 2026.

Denuncia un caso sospechoso, de forma anónima y confidencial:

Policía Nacional: tel. 900 10 50 90 (gratuito) [email protected]

Apoyo y asesoramiento para mujeres, incluidas las víctimas de trata:

Red Centro Mujer de la Generalitat Valenciana: 900 580 888 (24 horas). Las personas profesionales también pueden llamar para recibir orientación.

Víctimas de violencia sexual:

Centros de atención integral 24 horas de la Generalitat, 900 22 00 22.

Apoyo especializado para víctimas de trata y explotación sexual:

Amar Dragoste 615 430 452 (24 horas, en todo el país).

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